El Poi es un juego de origen oriental, fue usado por las tribus Maori en Polynesia y Nueva Zelanda, como entretenimiento y una forma de entrenamiento físico, y cuyo aspecto era algo similar al de nuestras boleadoras. También se dice que era usado en ceremonias entre las clases altas, donde las mujeres demostraban su destreza para conquistar a sus hombres.
El Dragon-Poi es una nueva versión de aquel juego tradicional, confeccionado con telas vinilicas de colores fluo (sensibles a la luz ultravioleta), lavables y super-resistentes, relleno en su cabeza con elementos plásticos, lo que las hace seguras e inofensivas; toda la cola de 120 cm. terminada con dobladillo; sus cuerdas son ajustables. El juego consta de 2 cintas que vienen con instrucciones y estuche.
El movimiento es fácil y divertido, son ideales para aprender técnicas de circo, pues permite avances a corto plazo. Pueden ser usados por chicos y grandes, principiantes y expertos, en interior y exterior. Con luz negra el efecto se multiplica y de día son asombrosos. Favorecen el desarrollo de la motricidad para menores de 6 años jugando con una mano. Para mayores de 6 años y jugando con 2 manos, favorecen el desarrollo de la motricidad y la coordinación tanto como la flexibilidad y la tonicidad muscular.
La sensación al jugar es única y una vez que se domina la técnica, se integran facilmente a cualquier disciplina de danza, patinaje, acrobacia, deportiva o marcial multiplicando los efectos visuales. El efecto repetitivo y circular en su práctica genera una especie de meditación en movimiento cuyos efectos son muy beneficiosos para la salud y la armonia de cuerpo y mente:
